El diseño de producto falla cuando se limita a pantallas bonitas y no toca la estructura que hay detrás.
En proyectos complejos, el valor real del diseño aparece cuando:
- La jerarquía visual aclara qué es importante.
- El sistema de componentes hace más consistente la evolución.
- La interfaz refleja la lógica operativa del negocio.
- El contenido ayuda a decidir, no solo a decorar.
Por eso en RAW diseño y desarrollo se plantean como parte del mismo sistema.