El software a medida no debería ser la respuesta por defecto. Tiene sentido cuando la operación, el modelo de negocio o la experiencia que necesitas construir no encajan bien en una solución genérica.
En RAW solemos evaluar tres señales:
- Si el proceso core del negocio está condicionado por herramientas pensadas para otra lógica.
- Si el equipo necesita una capa de producto más clara entre varias integraciones y operaciones manuales.
- Si la evolución futura exige control real sobre arquitectura, datos y experiencia.
Construir bien implica decidir qué merece diseño específico y qué no.