Las automatizaciones más valiosas no son necesariamente las más complejas. Son las que eliminan fricción sobre un flujo importante y siguen siendo comprensibles para el equipo.
Eso exige definir:
- Qué evento dispara la lógica.
- Qué reglas siguen siendo explícitas.
- Qué parte del flujo necesita supervisión humana.
- Qué señales permiten auditar lo que ha ocurrido.
Cuando esa estructura existe, la automatización escala mejor y produce menos deuda invisible.